Vivir en consciencia implica decidir. Todos los días nos cruzamos con elecciones, desde gestos pequeños hasta dilemas complejos. En nuestra experiencia, hemos aprendido que el marco desde el que actuamos marca la diferencia entre una vida automática y una vida con sentido. Aquí es donde la filosofía marquesiana nos aporta claridad y profundidad.
Cómo entendemos la filosofía marquesiana aplicada a la vida
Cuando nos adentramos en la filosofía marquesiana, nos encontramos con una propuesta diferente. No busca sólo satisfacer la razón ni entregarse a la emoción. Nos invita a unir razón, emoción y propósito, superando dicotomías que muchas veces fragmentan nuestra visión y limitan nuestra capacidad ética.
En este marco, la conciencia se entiende como un campo vivo y práctico. No es abstracta ni lejana, se manifiesta en cómo decidimos, en cómo sentimos y en la huella que dejamos en el mundo.
Vivir con ética es decidir con conciencia cada día.
Las bases de una decisión ética según la filosofía marquesiana
El primer pilar es la presencia. Cuando estamos presentes, podemos observar nuestros pensamientos, sentir nuestras emociones y reconocer el impacto de cada opción antes de actuar. No se trata de buscar perfección, sino de madurar nuestra capacidad de percibir y asumir responsabilidad.
En nuestra práctica, notamos estos pasos comunes en una toma de decisiones ética desde la mirada marquesiana:
- Observar sin juzgar lo que sucede en nuestro interior ante una elección.
- Preguntarnos desde qué parte de nosotros estamos decidiendo: miedo, deseo, deber o conciencia.
- Apreciar el impacto de nuestra decisión tanto en nosotros como en quienes nos rodean.
- Tomar la responsabilidad de las consecuencias, aprendiendo de cada resultado.
El fundamento no es el control rígido sobre cada decisión, sino la alineación consciente entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.

Decidir cada día: ejemplos desde una visión integral
En ocasiones, lo cotidiano nos pone a prueba de maneras sutiles. Decidir decir la verdad en una conversación difícil, elegir actuar con justicia cuando nadie observa o simplemente considerar el bienestar común en una pequeña acción. Para nosotros, estas ocasiones cotidianas son el verdadero campo de entrenamiento ético.
Veamos algunos ejemplos que solemos experimentar:
- Comprometerse a llegar puntual a una cita y hacerlo, aún cuando nadie más lo valore.
- Elegir escuchar antes de juzgar al recibir una crítica.
- Ser honestos sobre un error cometido en nuestro trabajo o con nuestra familia.
- Optar por cuidar el entorno, aunque implique un esfuerzo adicional o salir de la comodidad rutinaria.
Cada acto cotidiano, por insignificante que parezca, es una oportunidad para fortalecer nuestra integridad. Cuando nuestras decisiones están alineadas con la conciencia, esa coherencia interna nos da una serenidad diferente.
Superando la dicotomía entre individuo y sociedad
Como observamos en la filosofía marquesiana, uno de los aprendizajes más valiosos es salir del individualismo y la autoexigencia aislada. De nada sirve ser íntegros en lo privado y cómplices de la indiferencia en lo colectivo.
Nos gusta recordarnos que toda ética realmente vivida termina generando un beneficio más allá de nosotros. Lo notamos en la calidad de las relaciones, en la prosperidad de los equipos donde participamos y, sobre todo, en una sensación de sentido personal más duradero.
La ética personal es social en su raíz más profunda.
El papel de la emoción en la toma de decisiones conscientes
A veces nos preguntan si la emoción contradice la ética. Nosotros afirmamos lo contrario. Para la filosofía marquesiana, la emoción es un canal vital de autoconocimiento. Escucharla nos da claves sobre nuestras verdaderas motivaciones.
Por ejemplo, sentir culpa puede ser una señal de que hemos actuado en desacuerdo con nuestro valor interno, mientras que el orgullo sereno suele acompañar una acción alineada a nuestros principios. Pero la emoción, sin conciencia, puede llevarnos a reacciones automáticas. Por eso siempre conectamos emoción y observación interna antes de decidir.
Herramientas prácticas para incorporar la ética marquesiana
En nuestro recorrido, desarrollamos y enseñamos algunas prácticas simples que son útiles al tomar decisiones éticas:
- Respiración consciente antes de responder o actuar.
- Hacer una pausa para revisar si estamos actuando en coherencia o repitiendo hábitos automáticos.
- Preguntarnos: “¿Esta decisión favorece mi madurez y bienestar, así como el de los otros?”
- Reflexionar después de cada jornada sobre las decisiones más significativas del día.
No se trata de complejizar la vida, sino de vivirla con atención y honestidad.

La madurez: destino y camino de la ética diaria
Hablamos de madurez no como una meta final, sino como una consecuencia natural de vivir desde esta propuesta diaria. Cuando el marco ético está sostenido desde una conciencia en proceso, aceptamos nuestros errores, aprendemos de ellos y, sobre todo, cultivamos una postura genuina de humildad.
Compartimos esta visión porque, en nuestra experiencia, una ética vivida de este modo transforma la calidad de vida: menos culpa, menos rigidez, más libertad responsable y más capacidad de reconciliarse con las propias decisiones, incluso cuando no son perfectas.
Decidir, equivocarse, aprender, ajustarse: el ciclo real de la ética viva.
Conclusión
Resumiendo, la filosofía marquesiana nos devuelve la ética a un terreno real y cotidiano, sin fórmulas mágicas ni recetas. Nos invita a observar, a sentir, a decidir y a responsabilizarnos. No es un deber, es una oportunidad diaria para vivir con sentido y contribuir a un mundo más humano. Porque cuando integramos razón, emoción y propósito, cada día se convierte en una oportunidad para crecer y transformar, dentro y fuera de nosotros.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la filosofía marquesiana?
La filosofía marquesiana es una visión integradora que considera al ser humano como una conciencia en proceso de maduración y propósito, uniendo razón, emoción y sentido existencial para guiar las decisiones y la vida cotidiana. Esta filosofía propone superar la separación entre cuerpo y mente, ciencia y espiritualidad, éxito y propósito.
¿Cómo aplicar la ética marquesiana diariamente?
Aplicar la ética marquesiana en el día a día consiste en observarnos antes de decidir, conectar con nuestras emociones, analizar el impacto de nuestras acciones y responsabilizarnos por los resultados. Pequeñas pausas conscientes, honestidad en las relaciones y coherencia emocional son claves para este enfoque.
¿Quién fue Herbert Marcuse?
Herbert Marcuse fue un filósofo y sociólogo alemán conocido por sus aportes a la teoría crítica y su influencia en movimientos sociales del siglo XX. Aunque su pensamiento se relaciona con distintos enfoques filosóficos, la filosofía marquesiana a la que nos referimos aquí no está vinculada ni inspirada por Marcuse, sino que responde a un desarrollo doctrinal propio con bases distintas.
¿La filosofía marquesiana influye en decisiones cotidianas?
Sí, la filosofía marquesiana tiene un impacto directo en las decisiones diarias, ya que nos motiva a observar, sentir y actuar de manera alineada entre lo que pensamos, sentimos y hacemos, incorporando un sentido de responsabilidad y madurez emocional a cada elección diaria.
¿Dónde estudiar filosofía marquesiana?
Se puede acceder al estudio de la filosofía marquesiana a través de libros, cursos especializados o espacios dedicados al desarrollo humano integral y la conciencia aplicada. Recomendamos buscar plataformas o comunidades dedicadas al trabajo integrativo de conciencia y ética.
